Día del Abuelo en México: Uriel Reyes rescata los relatos de terror más oscuros en Relatos de la Noche

En el marco del Día del Abuelo, cobra un valor especial recordar que la memoria familiar no solo se construye con fotografías, sino a través de historias. Los abuelos han sido históricamente los grandes cronistas del hogar transmitiendo anécdotas que cruzan generaciones enteras. Entre sus relatos habitan recuerdos entrañables y lecciones de vida, pero también advertencias veladas, sucesos inexplicables y apariciones que desafían la lógica.

En ese sentido, Uriel Reyes, creador de Relatos de la Noche —el podcast de terror más escuchado en habla hispana—, dedicó un episodio especial a los abuelos con el fin de rescatar esas narraciones que han cruzado generaciones. A través de testimonios enviados por la audiencia, la entrega reúne sucesos inexplicables, advertencias y leyendas familiares ocurridas décadas atrás en pueblos o viejas casonas, demostrando que el folclore y el miedo transmitidos por los mayores siguen completamente vivos.

  1. LA GARGOLA DE BELLAS ARTES

El narrador cuenta que su abuelo nació en el entonces Distrito Federal y que, años después, se mudó a Aguascalientes. Ya de adulto regresó a la capital para trabajar en una empresa ubicada cerca del Centro Histórico. Una noche, después de tomar unas cervezas, decidió subir a la Torre Latinoamericana; mientras observaba la ciudad desde el mirador, vio una figura oscura que por su apariencia le recordó a una gárgola. Al verla sintió un vacío en el estómago, pero unos minutos después aquella figura desapareció entre la Alameda.

Al día siguiente regresó a Aguascalientes, días después, se enteró de que un terremoto había sacudido México. Pasaron los años hasta que, al ver una película en la que una figura con alas aparecía antes de grandes tragedias en Estados Unidos, recordó aquella noche y encontró una posible explicación para lo que había visto. Desde entonces, aseguró que aquella figura era el Hombre Polilla.

  1. LAS TRES MUJERES DEL CERRO

En un cerro de Michoacán vivía el abuelo del narrador junto con su familia, dedicados a la siembra. Más arriba de su casa vivían tres mujeres que desde un principio les provocaban miedo, pues algunas mañanas aparecían piedras acomodadas de formas extrañas y pájaros muertos con las patas amarradas. Para el abuelo y su hermano, aquellos hechos eran cada vez más inquietantes.

Una ocasión, mientras su madre tuvo que bajar al pueblo para cuidar a una familiar enferma, les pidió que llevaran comida a su padre. Al llegar a la casa, encontraron a dos de las mujeres saliendo del lugar; al entrar, descubrieron a su padre en un estado extraño, mientras la tercera mujer le daba caldo directamente en la boca. Los hermanos la sacaron de la casa, pero después de aquel momento la situación empeoró. El hombre comenzó a enfermarse y, días después, salió de su casa sin decir una sola palabra, caminando directamente hacia la vivienda de aquellas mujeres.

Cuando su familia se dio cuenta de que había desaparecido, fue a buscarlo. Sin embargo, al llegar encontraron la casa completamente vacía, como si hubiera estado abandonada durante años. Las tres mujeres habían desaparecido y no había rastro del hombre. Nunca volvieron a encontrar ni a las mujeres ni al padre del abuelo, dejando detrás una historia que, con el paso del tiempo, se convirtió en uno de esos relatos familiares que siguen causando inquietud y un gran secreto entre ellos.

  1. EL VELADOR DEL PANTEÓN

El hombre que cuenta esta historia recuerda que su abuelo trabajaba como velador de un panteón y una noche, mientras descansaba, comenzó a escuchar unos pasos sobre la grava mojada; en medio de la lluvia alcanzó a distinguir la silueta de un hombre que llevaba un costal, por lo que pensó que podía tratarse de un delincuente y decidió seguirlo.

El hombre llegó hasta una tumba y fue entonces cuando descubrió algo mucho más inquietante: dentro del costal llevaba un cuerpo; sin perder tiempo, lo arrojó a una fosa y comenzó a cubrirlo con tierra. Todo parecía ocurrir en silencio hasta que, en un momento, el hombre volteó y se dio cuenta de que estaba siendo observado. El abuelo salió corriendo hacia el pueblo para buscar a un policía y ambos regresaron al panteón para encontrar la tumba.

Sin embargo, al regresar no encontraron nada, solo la tierra mojada y ninguna señal de que alguien hubiera estado ahí; fue entonces cuando surgió la posibilidad de que aquella figura no hubiera sido un delincuente, sino el espíritu de alguien que alguna vez había sido enterrado en el panteón. Días después, su abuelo decidió abandonar el trabajo como velador, sin volver a saber quién era aquel hombre ni qué había visto realmente aquella noche.

Las historias contadas por los abuelos tienen una forma particular de mantenerse presentes con el paso de los años, ya sea por lo extraño de los acontecimientos o por la manera en que quienes las vivieron decidieron contarlas a sus familias.

Si estas historias despertaron curiosidad por conocer más relatos de este tipo, se puede continuar escuchando el capítulo completo en el video de YouTube (https://youtube.com/@relatosdelanoche?si=OjFkR1L25LCa-JI4)  o a través del canal de Spotify de Relatos de la Noche (https://open.spotify.com/show/0SAv0bEYhFndhLODSzPIfL?si=73BuNTIpR9Oy8yT_x2vAUQ&utm_source=copy-link) , donde se encuentran más testimonios y experiencias que siguen alimentando el misterio alrededor de lo sobrenatural.

 

 

 

 

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