Frente a la sequía, el maíz demuestra su capacidad de resistir en la Mixteca de Oaxaca

En una región donde la falta de humedad ha puesto a prueba cada parcela, el maíz volvió a demostrar que conocer la tierra, observar las plantas y compartir los saberes puede marcar la diferencia. Como parte de las actividades de #ElMaízEsLaRaíz, se realizó la presentación de resultados de una Parcela de Evaluación Participativa en la comunidad de San Miguel Tixa, con el objetivo de identificar qué materiales de maíz muestran mayor adaptación ante las condiciones de sequía que enfrenta la Mixteca oaxaqueña.

La parcela, atendida por el técnico territorial César Augusto Cruz López y el productor Concepción Viloria Contreras, fue establecida para evaluar de manera participativa el comportamiento agronómico de cuatro materiales: Criollo Blanco Jaltepec, Criollo Blanco Jazmín, Criollo Blanco Local y Azul VC-42.

El ejercicio se desarrolló en colaboración con el Sitio Experimental Mixteca Oaxaqueña del INIFAP, y reunió a productores de distintas comunidades de la región para observar directamente el desarrollo de las plantas, comparar su respuesta al estrés hídrico y generar información útil para la toma de decisiones en campo.

El resultado: el maíz resistió el déficit de humedad

Uno de los principales hallazgos de la evaluación es que, pese al déficit de humedad registrado durante el ciclo agrícola, los cuatro materiales presentaron un desarrollo favorable, aunque con diferencias importantes en su comportamiento frente a la sequía.

Hasta el momento, el Criollo Blanco Jazmín destaca por presentar la mejor respuesta ante las condiciones de falta de agua, al mantener un desarrollo adecuado a pesar del estrés hídrico. Este comportamiento lo coloca como un material de especial interés para los productores que enfrentan ciclos agrícolas cada vez más condicionados por la irregularidad de las lluvias.

En tanto, el Azul VC-42 mostró un mayor avance en su maduración fisiológica, otro indicador relevante para conocer el comportamiento de los materiales bajo las condiciones específicas de la región.

Más que establecer un ganador, la parcela permitió poner sobre la mesa una pregunta fundamental para la agricultura de la Mixteca: ¿qué maíz tiene mayores posibilidades de llegar a buen término cuando el agua no alcanza?

La respuesta comienza a construirse desde las propias parcelas y con la participación de quienes conocen el territorio.

Durante la presentación también se analizaron aspectos relacionados con el arreglo poblacional, particularmente la distancia entre plantas y el número de plantas por mata. Estos elementos despertaron el interés de las y los productores, debido a su relación con el aprovechamiento del espacio, los recursos disponibles y el comportamiento del cultivo.

Otro de los temas abordados fue la selección masal, una práctica que permite identificar, conservar y reproducir plantas que presentan características agronómicas deseables. En escenarios de cambio climático, este conocimiento adquiere especial relevancia, pues abre la posibilidad de conservar dentro de las propias comunidades materiales que han demostrado capacidad para responder a las condiciones locales.

La parcela como punto de encuentro

La evaluación no se quedó en la observación técnica. La parcela se convirtió en un espacio de intercambio entre productores y personal técnico, donde los resultados se analizaron desde la experiencia de quienes trabajan la tierra.

Participaron productores de San Miguel Tixa, San Felipe Ixtapa, Guadalupe Tixa, Teposcolula, San Andrés Lagunas, San Isidro Lagunas, Yucumesa y El Molino, fortaleciendo el intercambio entre conocimientos técnicos y saberes campesinos.

En medio de una temporada marcada por la severa sequía, el resultado de esta parcela deja una lección clara: la resiliencia del maíz también se mide en el campo, planta por planta, parcela por parcela.

Porque cuando se habla de maíz en la Mixteca no se habla únicamente de un cultivo. Se habla de alimentación, territorio, identidad y de la capacidad de las comunidades para conservar y adaptar sus semillas frente a un clima cada vez más difícil.

 

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