Más de 1.1 millones de indígenas y afromexicanos reciben apoyo para producir alimentos

La milpa sigue viva en el campo mexicano. Más de 148 mil productores indígenas y afromexicanos cultivan este sistema tradicional como parte de una comunidad beneficiaria que supera 1.1 millones de personas.
El campo indígena recibe respaldo
Más de 1.1 millones de personas indígenas y afromexicanas forman parte de Producción para el Bienestar, programa mediante el cual reciben apoyos directos para fortalecer sus actividades agrícolas, informó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
De acuerdo con las cifras oficiales, 1 millón 199 mil 170 personas son beneficiarias del programa en 29 entidades del país. Del total, 457 mil 973 son mujeres y 741 mil 197 hombres, quienes representan el 66.8 por ciento del padrón.
Los apoyos están dirigidos principalmente a productores de pequeña y mediana escala, con el objetivo de mejorar la producción de cultivos y productos considerados prioritarios para el país.
Maíz y milpa, entre los principales cultivos
El maíz ocupa el primer lugar entre los cultivos de las personas indígenas y afromexicanas beneficiarias, con 779 mil 330 productores. Le siguen la milpa, con 148 mil 562; caña de azúcar, con 69 mil 436, y café, con 59 mil 299.
La milpa representa además una parte importante de las prácticas agrícolas tradicionales. Actualmente, 12.4 por ciento de las personas productoras indígenas y afromexicanas beneficiarias cultivan este sistema, que combina principalmente maíz, frijol y calabaza.
Además de su importancia para la producción de alimentos, la milpa y el maíz nativo están vinculados con la conservación de semillas, biodiversidad y conocimientos agrícolas transmitidos entre generaciones.
Reconocen papel de comunidades en conservación del maíz
Como parte de las recientes reglas de operación de Producción para el Bienestar, se incorporó el maíz nativo con el propósito de reconocer el papel de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas en su conservación y producción.
Los apoyos se distribuyen en entidades como Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Puebla, Yucatán, Estado de México y Jalisco, entre otras.
El programa busca que los recursos lleguen directamente a las personas beneficiarias y, al mismo tiempo, fortalecer un modelo de producción que mantenga prácticas tradicionales y contribuya al abasto de alimentos en el país.
