Simona, la lomita que hizo de la UAM Iztapalapa su casa dice adiós a esta tierra

Durante años, entre clases, bicicletas, pasillos y jardines, hubo una integrante de la comunidad de la UAM Iztapalapa que no necesitó credencial para hacerse un lugar: Simona, también conocida como Negrita.

Se estima que llegó a la Unidad alrededor de 2009-2010. Desde entonces, su presencia se volvió parte del paisaje cotidiano de la universidad. Mientras estudiantes acudían a sus clases, Simona encontraba sus propios espacios para descansar y acompañar la vida universitaria.

Puede ser un dibujo de perro y texto que dice "ι MX UNIVERSIDAD AUTÓNOMA Casa abierta al tiempo METROPOLITANA Unidad Iztapalapa Sumgra Gracias por todas las huellas portodasIashuellasdealcegria de alegría que dejaste en nuestro camino, Hasta siempre, Simona querida izt.uam.mx X"

Una alumna de cuatro patas

Simona tenía una particular relación con las aulas. Era una especie de “alumna oyente” que se hacía presente en las clases y después podía encontrarse echada tranquilamente en alguno de los pasillos.

Su rutina también incluía recorrer los espacios de la universidad y convivir con quienes se cruzaban en su camino.

Y si había algo que la hacía especialmente memorable era su habilidad para “talonear” sándwiches. 🥪 Quienes convivieron con ella quizá recuerden alguna ocasión en la que Simona se acercó en busca de un bocado.

También hay quienes la recuerdan acompañando el movimiento cotidiano de la Unidad, incluso persiguiendo a personas que se desplazaban en bicicleta.

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De la UAM a un nuevo hogar

Con el paso del tiempo, Simona fue adoptada y comenzó una nueva etapa lejos de la UAM Iztapalapa.

Encontró un hogar y una familia que la acompañó y cuidó con cariño, cerrando así un capítulo de su vida que durante años estuvo ligado a la comunidad universitaria.

Hoy, la noticia de su fallecimiento deja tristeza entre quienes la conocieron y entre quienes conservan alguna historia de aquella perrita que convirtió los pasillos de una universidad en parte de su territorio.

Una huella entre pasillos y recuerdos

Simona no cursó una carrera ni tuvo un número de matrícula, pero durante años formó parte de la vida cotidiana de la UAM Iztapalapa.

Su recuerdo permanece en las historias de quienes compartieron con ella un pasillo, una clase, un paseo en bicicleta o, quizá, un sándwich.

Porque a veces la historia de una comunidad también se construye con esas pequeñas presencias que, sin pedirlo, terminan convirtiéndose en parte de ella.

Hasta siempre, Simona. 🐾

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