El futuro del jitomate se cultiva en Chapingo
José Guadalupe Hernández Rodríguez, estudiante de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), desarrolló una solución clave para fortalecer nuestra soberanía alimentaria

En esta era de transformación, el campo mexicano ya no es sinónimo de olvido, sino de esperanza e innovación. Frente a los grandes desafíos que nos impone el cambio climático —como la escasez de agua y la degradación de los suelos—, la juventud científica levanta la mano para demostrar que es posible producir con justicia, eficiencia y amor a la tierra.
Hoy celebramos un logro que llena de orgullo a las y los mexicanos: la investigación de José Guadalupe Hernández Rodríguez, estudiante de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), quien ha desarrollado una solución clave para fortalecer nuestra soberanía alimentaria.
Producir más y mejor con menos agua
Bajo la visión de que el conocimiento debe estar al servicio del pueblo, el estudio titulado “Evaluación de la tolerancia a los efectos del estrés hídrico en genotipos de jitomate” atiende un problema central: ¿cómo garantizar que el jitomate no falte en las mesas mexicanas a pesar de las sequías?
A través del Programa de Formación de Nuevos Investigadores (PROFONI), José Guadalupe, bajo la tutoría del científico José Luis Rodríguez de la O, puso a prueba diez genotipos de jitomate. El objetivo fue identificar cuáles plantas son verdaderas “guerreras” capaces de resistir la falta de agua y la presencia de sales en el suelo desde su nacimiento.
Resultados para el bienestar y la prosperidad compartida
La ciencia aplicada con compromiso social ha dado sus frutos. La investigación identificó que los genotipos MACIZO, SS2 y L52 son los más resistentes. Pero, ¿qué significa esto para nuestras familias y productores?
- Para las y los productores: Cultivos más estables, menos pérdidas por sequía y una reducción significativa en el consumo de agua. Es decir, una producción más justa y rentable.
- Para las y los consumidores: Jitomates de mayor calidad, más firmes, con color uniforme y una vida de anaquel más larga, asegurando que el alimento llegue en mejores condiciones a los hogares.
Esto no es sólo técnica, es bienestar que se traduce en ahorro y calidad de vida para quienes producen y quienes consumen.
La ciencia joven: El corazón de la transformación
Hoy en día, la educación agrícola es un pilar fundamental. Para la primera mitad de 2026, el programa PROFONI contará con la participación de 119 estudiantes, mentes brillantes que, como José Guadalupe, están enfocadas en generar tecnologías que respondan a las necesidades reales de nuestro campo.
“El futuro de nuestra soberanía alimentaria se construye desde las aulas y los laboratorios, con la convicción de llevar la prosperidad a cada rincón de nuestra tierra”
Investigaciones como esta confirman que, de la mano de instituciones como la Universidad Autónoma Chapingo, la transformación del campo es una realidad que florece.
Al fortalecer nuestras semillas nacionales y optimizar nuestros recursos naturales, caminamos con paso firme hacia un México donde el campo sea, por fin, el motor de la justicia social.
México potencia agroalimentaria
De acuerdo con cifras preliminares de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (DGSIAP), la producción de jitomate alcanzó dos millones 807 mil toneladas, provenientes de 42 mil 011 hectáreas, al cierre de 2025.
- Sinaloa: 496,712 toneladas (Líder nacional)
- San Luis Potosí: 312,596 toneladas
- Sonora: 190,825 toneladas
- Puebla: 166,799 toneladas
- Baja California Sur: 159,612 toneladas
México ocupa el 7° lugar en producción del mundo, un lugar destacado que lo posiciona como un líder agroalimentario.
Ni la falta de agua detiene al campo mexicano. La apuesta por la tecnificación en los estados clave ha convertido al jitomate en un cultivo a prueba de sequías, manteniendo niveles de cosecha históricos incluso en los escenarios más críticos.
