Aseguran dos tigres de Bengala en Coalcomán, Michoacán

La Profepa encontró a una hembra de dos años y un macho de apenas ocho meses en corrales con condiciones deficientes en Coalcomán. Nadie se presentó para acreditar su procedencia legal o reclamar su propiedad. Ahora están bajo resguardo especializado en Morelia.

Dos tigres en corrales y nadie que respondiera por ellos

Dos tigres de Bengala fueron asegurados de manera precautoria por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en la localidad de La Parota, en Coalcomán, Michoacán.

El hallazgo ocurrió durante recorridos de prevención y disuasión realizados por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina (Semar), como parte del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia.

Los militares y elementos de seguridad localizaron a los felinos dentro de corrales delimitados con malla ciclónica y techados con lámina. Lo que llamó la atención fue que no había ninguna persona en el lugar.

Ante la presencia de animales de vida silvestre, se solicitó la intervención de la Profepa. Posteriormente, en coordinación con la Fiscalía General de la República (FGR), se realizó el aseguramiento precautorio.

Durante la diligencia, nadie acreditó la procedencia legal de los tigres, su posesión ni reclamó su propiedad.

No sólo estaban encerrados: su estado de salud era preocupante

La inspección encontró condiciones que van más allá del simple confinamiento.

La Profepa informó que los dos ejemplares presentaban obesidad y cuadros de deshidratación. Además, permanecían en instalaciones deficientes, sin condiciones adecuadas de higiene y mantenimiento.

Los animales también mostraban conductas estereotipias, es decir, movimientos repetitivos que pueden aparecer en animales sometidos a estrés, confinamiento inadecuado o ambientes que no satisfacen sus necesidades conductuales.

Hay otro dato relevante para quienes trabajan en rescate y bienestar animal: ninguno de los dos tigres tenía marcaje de identificación.

Se trata de una hembra de aproximadamente dos años y un macho de apenas ocho meses.

¿Por qué importa que nadie acreditara su procedencia?

Aquí entra una parte fundamental de la historia: estos no son animales domésticos ni fauna nativa mexicana. Son tigres de Bengala (Panthera tigris), una especie de vida silvestre cuya posesión y manejo están sujetos a regulación.

Además, la especie está incluida en el Apéndice I de CITES, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. Esto significa que su comercio internacional está sometido a medidas especialmente estrictas de regulación y control.

Por eso, la falta de documentación que acredite la procedencia y posesión legal de ejemplares de este tipo es un asunto que las autoridades deben investigar.

El aseguramiento, por ahora, es precautorio. Eso es importante: el hecho de que los tigres hayan sido asegurados no significa, por sí mismo, que ya exista una resolución definitiva sobre quién los tenía, cómo llegaron al sitio o si se cometió un delito.

La situación jurídica de los ejemplares todavía está en proceso de determinarse.

De Coalcomán a Morelia: ahora comienza otra etapa

Después de ser asegurados, ambos tigres fueron trasladados a una Unidad de Manejo en Morelia.

Ahí quedaron bajo depositaría y resguardo para recibir atención especializada y garantizar su bienestar e integridad física.

Para los animales, esto significa salir de las instalaciones donde fueron encontrados y entrar a un espacio en el que podrán ser evaluados y atendidos mientras las autoridades determinan qué ocurrirá con ellos.

La Profepa informó que dará seguimiento al caso y que, con base en las valoraciones médicas y técnicas, determinará las acciones subsecuentes conforme a las disposiciones aplicables.

Un recordatorio incómodo: un tigre no es una mascota exótica

El caso también vuelve a poner sobre la mesa una discusión que suele aparecer cada vez que se localizan grandes felinos en domicilios particulares, ranchos o instalaciones privadas: tener un animal exótico no convierte automáticamente su posesión en legal ni garantiza que el animal esté viviendo en condiciones adecuadas.

Un tigre necesita mucho más que alimento y un espacio cercado. Su bienestar involucra condiciones de alojamiento, manejo, atención veterinaria, enriquecimiento ambiental, seguridad y, cuando corresponde, documentación que permita acreditar su procedencia y régimen de posesión.

En este caso, la propia autoridad reportó obesidad, deshidratación, instalaciones deficientes, falta de higiene y conductas estereotipadas.

Ahora la prioridad es clara: que los dos felinos reciban atención y que las autoridades esclarezcan de dónde vinieron, bajo qué condiciones fueron mantenidos y qué destino tendrán.

Porque rescatar a un animal no termina cuando se abre una jaula. También implica garantizar que el siguiente lugar al que llegue sea realmente un lugar seguro.

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