“El Maíz es la Raíz, Un llamado del suelo al retorno del nuevo campesinado”

Hoy es un día importante. No solo por reunirnos y conmemorar el Día Nacional del Maíz, sino por el largo camino que se ha recorrido para resignificar al campesino del medio rural en México. Un camino que configura la identidad nacional de un pueblo hecho de la milpa.
En el entramado cultural, histórico, lingüístico y territorial persiste un cultivo que más que raíz y origen, es la materialización de nuestros pueblos. Es el maíz, el frijol, la calabaza junto con sus cultivares, es la Milpa.
Desde la domesticación del maíz, hombres y mujeres transformaron su entorno. La Milpa dio origen al territorio, a las comunidades.
La agricultura construyó no solo la base de la alimentación, sino la posibilidad de apropiarse del espacio y construir un vínculo casi tangible: arraigarse y reconocerse desde un lugar, tomando el color de la tierra, el color del suelo, el color del bosque, el color del maíz.
Por su parte, el maíz guarda la espiritualidad. Refleja el rostro de la gente y del tiempo; habla la lengua de los pueblos para los mixes es el mojk, para los zapotecos Xhua’a, para los mayas es Ixi’im, en Nahuatl Tlaolik, en Huichol Ikú por mencionar algunos; es la comunión de los cultivos asociados y de las familias campesinas que comparten la mesa. Es la fiesta que nos recuerda la esencia de la vida, que florece en cada grano guardado para la siguiente siembra.
Hablar del maíz no puede aislarse del hombre y la mujer como guardianes de la tierra y la memoria. Ellos son salvaguardas de la diversidad, de la sabiduría que comprende el lenguaje milenario de cada semilla y la traduce en alimentos que toman múltiples formas y sabores.
También hablar del maíz, nos incita a reflexionar y afrontar los retos que nos pone nuestro entorno. Es volver la mirada y el corazón al suelo, hablar de las prácticas que requiere la milpa hoy, no debe ser un discurso; sino una acción primordial para hacer frente a las adversidades y los efectos del cambio climático y de la deshumanización en todos los rincones del mundo.
Es por ello, que en el componente “El Maíz es la Raíz”, se conjuntan los esfuerzos que rescatan la sabiduría de los pueblos; de hombres y mujeres que siguen en un proceso de adaptación continua con la triada mesoamericana; sumado a los esfuerzos, re-aprendizajes y contribuciones que los Técnicos Territoriales y Jóvenes Construyendo el Futuro implementan, en cada una de las parcelas que atienden en las comunidades rurales de nuestro estado de Oaxaca y nuestro país.
Ahora, hacer milpa es establecer el diálogo de los saberes entre los tiempos inmemoriales y los nuevos retos de adaptación y resiliencia. Retos que permitan seguir compartiendo el latido de la vida guardada en cada grano.
Hacer milpa no solo es hacer comunidad: es hacer un homenaje diario a la tierra que nos permite la existencia.
Hacer milpa es comprender que se puede hablar de nosotros, de nuestra historia, sin contraponerla con las lógicas del mercado; sin mencionar a quienes no ven en el maíz el hilo que conecta el origen con el futuro.
Seamos las voces de todos, porque el maíz es lo colectivo.
Sembremos la memoria de los campesinos, para mantener la libertad en nuestras semillas.
José Guadalupe Diego Díaz
Coordinador de Zona Valles Centrales y Sierra Norte
El Maíz es la Raíz
