Una estafa de romance con ‘deepfake’ recaudó US$ 46 millones de hombres en toda Asia, según la Policía

Parecía una mujer hermosa y, en las mentes de los hombres de toda Asia, las videollamadas en las que hablaban confirmaban que su amor recién descubierto era real.

Pero la Policía de Hong Kong dice que los hombres habían caído presa de una estafa-romance que utilizó inteligencia artificial ultrafalsa para atraer a sus víctimas a desprenderse de más de US$ 46 millones.

En una rueda de prensa celebrada este lunes, la Policía del centro financiero asiático anunció la detención de más de dos decenas de miembros de la presunta red de estafa, que, según afirman, tenía como objetivo a hombres desde Taiwán hasta Singapur, pasando por lugares tan lejanos como la India.

Los sospechosos, de edades comprendidas entre los 21 y los 34 años, tenían en su mayoría un buen nivel educativo y muchos de ellos eran licenciados en Tecnología y Medios Digitales, presuntamente reclutados por la banda tras asistir a universidades locales, según la Policía. Los sospechosos trabajaban presuntamente con especialistas informáticos en el extranjero para crear una plataforma falsa de criptomonedas, en la que las víctimas eran obligadas a invertir, añadió la Policía.

Los “deepfakes” consisten en falsificaciones realistas de video, audio y otros contenidos creados con ayuda de la inteligencia artificial. La tecnología está siendo adoptada cada vez más por una variedad de malos actores, desde personas que desean difundir desinformación convincente hasta estafadores en línea.

Las estafas de “engorde de cerdos” –llamadas así por el “engorde” de las víctimas antes de quitarles todo lo que tienen– son una industria ilícita multimillonaria en la que los estafadores adoptan identidades falsas en línea y pasan meses preparando a sus objetivos para conseguir que inviertan en sitios de criptomonedas falsos. Los “deepfakes” son un arma más de su arsenal para intentar convencer a los incautos de que suelten su dinero.

Este delito, que suelen cometer bandas chinas del sudeste asiático, no está muy extendido en Hong Kong, una ciudad rica donde la Policía lleva tiempo haciendo campaña para concienciar sobre las estafas telefónicas a raíz de varios casos sonados en los que las víctimas –a menudo ancianos– denunciaron pérdidas asombrosamente elevadas.

Pero la tecnología ultrafalsa, cada vez más realista, ha elevado el riesgo y ha puesto a las autoridades en alerta máxima.

A principios de este año, una multinacional británica de diseño e ingeniería de Hong Kong perdió US$ 25 millones después de que un empleado fuera engañado por estafadores que utilizaban tecnología ultrafalsa y se hicieron pasar por su director financiero y otros empleados.

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